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Onicocriptosis múltiple Multiple ingrowing nail Martín Moreno*, Ana Kaminsky** |
Resumen Los autores presentan un caso de onicocriptosis múltiple severa distolateral juvenil, refractaria a la terapéutica
convencional, que compromete nueve uñas y afecta el tejido óseo subyacente. Palabras clave: ONICOCRIPTOSIS MÚLTIPLE, UÑA ENCARNADA, RESORCIÓN ÓSEA. Abstract The authors report a case of multiple severe onicocriptosis affecting nine nails and the underlying bony
structures. Keywords: MULTIPLE INGROWING NAIL, BONE RESORPTION.
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Correspondencia |
Introducción La uña encarnada (UE) u onicocriptosis es una patología frecuente,
dolorosa, de curso crónico y etiología multifactorial.
1 Afecta sobre todo a adolescentes y adultos jóvenes de
ambos sexos y por lo general compromete la uña del hallux,
raras veces la de otros dedos del pie y casi nunca las de las
manos. Existen pocos reportes de formas múltiples, algunas
de las cuales se relacionan con ciertos fármacos. Hay diferentes
modalidades terapéuticas, conservadoras o quirúrgicas,
en función del grado y la severidad del cuadro. Presentación de un caso El cuadro tenía una evolución de 11 años y, según el
paciente, era refractario a toda terapéutica. Debido a su dificultad
para caminar estaba obligado a usar calzado amplio. El examen físico reveló la afectación de nueve uñas
(figura 1) con desaparición casi completa de la lámina ungular
y su reemplazo por tejido de granulación; había áreas
ulceradas acompañadas de gran inflamación. El tejido de
granulación (granuloma piógeno o telangiectásico) estaba
cubierto por epitelio, fenómeno conocido como epidermización,
más notorio en ambos hallux (figura 2). No se produjeron
otros hallazgos. Los resultados de los estudios de laboratorio estaban
dentro de los parámetros de normalidad. La radiografía de los pies, de frente, mostraba resorción ósea distal de las
falanges terminales (figura 3), lesiones osteolíticas en ambos
hallux y osteoporosis. Se inició un tratamiento conservador con baños de permanganato de potasio y antibióticos tópicos, hasta planificar la resolución quirúrgica; sin embargo, el paciente rehusó la cirugía y dejó de asistir a la consulta. Cabe mencionar que siempre había abandonado los tratamientos porque no advertía resultados positivos inmediatos.
Discusión La zona ungular está constituida por la lámina ungular
que cubre la parte distal de los dedos, el lecho en el que ésta
se apoya, sobre el que se desliza, y los tejidos blandos que
rodean y enmarcan la uña.2 Si bien la etiología de la UE se sigue discutiendo, en la
actualidad se le considera multifactorial. Intervienen factores
internos constitucionales, así como factores externos
relacionados con los hábitos del paciente (cuadro 1). Entre
estos últimos el principal es la compresión del dedo del pie,
por lo general por el uso de calzado estrecho, a lo que se
suma, fundamentalmente, el recorte inadecuado de la uña.
Uñas encarnadas múltiples Las formas de UE asociadas con fármacos suelen afectar
varias uñas; por lo general son asintomáticas y pueden
remitir al suspenderse la medicación. Los fármacos más
citados son los retinoides y el indinavir.6 Las escasas publicaciones acerca de UE e inmunodepresión
se refieren a pacientes VIH positivos en tratamiento
antirretroviral que recibían indinavir. Heim y Schapiro
relacionan el problema con el fármaco y no con la inmunodeficiencia.
7 Bouscarat et al. consideran que hay homología entre la
secuencia de aminoácidos del complejo “ácido retinoico-
proteína ligadora” y el sitio catalítico de la proteasa del
VIH 1. La inhibición de las proteasas endógenas, debida a
ese complejo y al indinavir (inhibidor de la proteasa del VIH
1), explicaría la hipertrofia inicial del pliegue ungular y el
subsiguiente desarrollo de granuloma piógeno.8 En época reciente, Mahe, Morelon et al. relataron anormalidades
periungulares, —principalmente granuloma piógeno—
en pacientes con trasplante renal tratados con sirolimus. Las deformidades ungulares por daño autoinfligido
pueden aparentar ser dermatosis comunes, como psoriasis,
líquen plano, onicomicosis o daño ocupacional.12 Gilarski y
Graham dieron a conocer un caso de una adolescente operada
de UE que se producía a sí misma lesiones y aparentaba
sufrir una infección posoperatoria para prolongar el cuidado
médico (dermatosis facticia).13 En los atletas, el traumatismo ungular repetido suele
ocasionar osteomielitis o efectos secundarios de artritis,
como el desarrollo de quistes mucosos y la infección de la
uña encarnada.14 El paciente del caso que comentamos antes presentaba
una forma de onicocriptosis severa que afectaba nueve uñas,
con compromiso óseo subyacente. Los resultados de los estudios
no permitieron demostrar causas sistémicas, inmunitarias
o vinculadas con fármacos. El paciente no era de por tista;
por el contrario, se quejaba de que no podía realizar ningún
ejercicio físico, hecho que lo alteraba y deprimía. El interrogatorio
no brindó indicios de lesiones autoprovocadas; sin
embargo, no las descartamos dadas las características psíquicas El compromiso óseo subyacente se puede explicar por
la cronicidad del cuadro, las infecciones repetidas y la falta
de respuesta al tratamiento. Tratamiento
Conclusiones Por otra parte, el cuadro no nos indujo a pensar
en algo autoprovocado, aunque no se puede descartar
dada la falta de adhesión a los tratamientos y a que el
paciente se negó a la evaluación psicológica. |
Referencias 1. Allevato M, Donatti L, “Uña encarnada”, en F Camacho (dir.), Monografías
de Dermatología. Patología de la uña 1991; 4(6): 374-387. |