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Current therapeutics in leprosy José Terencio de las Aguas
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Resumen En este artículo se expone el tratamiento actual de la lepra en enfermos paucibacilares y multibacilares
con diferentes drogas: rifampicina, dapsona, clofazimina, claritromicina y quinolonas. También el tratamiento
en casos de lesión única (rom) y otros nuevos esquemas, cómo se tratan las reacciones lepromatosa
y reversa, así como la profilaxis actual. Palabras clave: LEPRA, TRATAMIENTO, PROFILAXIS We expose the actual leprosy multitherapy in multibacillary and paucibacillary patients with the
different drugs: rifampin, dapsone, clofazimine, claritromicine and quinolones. Equally the treatment
in cases of unique lesion and in unique dose (rom) and the treatment in lepromatous and reversal
reactions. Key words: LEPROSY, TREATMENT, PROFILAXIS |
Introducción La lepra es una micobacteriosis infectocontagiosa crónica
granulomatosa, producida por el Micobacterium leprae (ML)
descubierto por el noruego Hansen en 1873. Se trata de una
bacteria eminentemente endomacrofágica que manifiesta
gran apetencia por afectar la piel, las mucosas de vías respiratorias
altas y el sistema nervioso periférico. Es una causa
importante de morbilidad y discapacidades que afecta algunos
países tropicales y subtropicales, donde constituye un
fuerte problema de salud pública. En el aspecto terapéutico,
esta milenaria enfermedad ha pasado por tres periodos: el
primero, durante siglos de incurabilidad, a pesar de los
múltiples remedios empleados, incluido el histórico aceite
de chaulmogra; el segundo, la monoterapia a partir de 1941
con la aplicación de sulfonas, la primera medicación eficaz
que hizo cambiar totalmente el pronóstico de la enfermedad
de Hansen, seguido del empleo de otros fármacos eficaces
como: clofazimina, rifampicina y posteriormente quinolonas
fluoradas, minociclina y claritromicina; y un último periodo a partir de 1981, la multiterapia (MTT) que es
la asociación de varios fármacos para aumentar la eficacia,
acortar el tratamiento y evitar las resistencias medicamentosas
y las recaídas.1 Medicaciones Clofazimina. Es un derivado de la fenacina, colorante
que utilizaron por primera vez Browne y Hogerzil en 1962
en Nigeria; es buen bacteriostático y poco bactericida, interfiere el ADN micobacteriano y su actividad es similar a la DDS, además tiene una acción antiinflamatoria y es útil en el
tratamiento de las reacciones en dosis de 200-300 mg/día. Las dosis recomendadas son de 50 mg al día o 100 mg
alternos y la tolerancia es buena. Entre los efectos secundarios
destacan: la pigmentación pardoanaranjada en piel,
pigmentación conjuntival y un estado ictiosiforme, los cuales
desaparecen al suspender el tratamiento, y, ocasionalmente,
enteropatías del intestino delgado no graves. Rifampicina. En 1970 Rees y Leiker la aplicaron para
tratar la lepra; es intensamente bactericida, bloquea la síntesis
del ARN de la bacteria y con una dosis de 600 mg dejan
de ser viables 99% de las micobacterias. Se utilizaba como
monoterapia en dosis de 600 mg por día, es hepatotóxica y
puede aparecer insuficiencia renal aguda y trombocitopenia,
hepatitis y un cuadro pseudogripal, sin embargo, si se
administra mensualmente no se presentan efectos tóxicos y
la eficacia es la misma.3 Quinolonas. A partir de 1987 las quinolonas fluoradas
se utilizan en casos de lepra, actúan sobre el ADN por inhibición
de la subunidad A de la grasa bacteriana y tienen
gran difusión tisular e intracelular. Se utiliza pefloxacin,
sparfloxacin, ofloxacino y moxifloxacino, sobre todo estos
dos últimos en dosis de 400 mg por día, pero siempre asociados
con otros fármacos y son las más bactericidas después
de la rifampicina. La tolerancia es buena y no se recomienda
en niños ni embarazadas; destruye 99,99% de las
bacterias en un periodo de uno a dos meses. Claritromicina. Este macrólido tiene actividad sobre
los bacilos intracelulares en dosis de 500 mg diarios; inhibe
la síntesis proteica bacteriana por su unión con la unidad
ribosomial 50 S; se utiliza poco y es menos bactericida que
la rifampicina, sólo se ha registrado alguna vez trombocitopenias
y Stevens-Johnson, así como trastornos gastrointestinales. Minociclina. Es una tetraciclina y es más bactericida
que la claritromicina, actúa uniéndose a la unidad ribosomal
30 S; se utiliza en dosis de 100 mg por día, siempre en
multiterapia, y los efectos secundarios son vértigos y pigmentación
dentaria en jóvenes. Multiterapia. Se utilizó a partir de 1974 para evitar las
recaídas de la monoterapia y se basa en la combinación de
varias drogas para tratar de acortar la curación y transmisión
de la enfermedad, así como prevenir las resistencias
farmacológicas. La primera droga que se utilizó fue isoprodian,
combinación de sulfona protionamida-etionamida e
isoniazida, más rifampicina, a partir de la reunión en el
Forschung Institut de Borstel (Alemania), la cual se experimentó
en Malta, Paraguay y España (Fontilles).4 En 1982 la
OMS preconizó oficialmente la poliquimioterapia actual con
rifampicina, clofazimina y sulfona. Lepra multibacilar. Se usa rifampicina 600 mg al mes
supervisada, dapsona 100 mg al día autoadministrada y clofazimina
50 mg al día y 300 mg una vez al mes, supervisada
durante dos años; aunque a partir de 1997 la OMS recomendó
el uso sólo por 12 meses y desde 1999 el mismo esquema,
pero sólo por seis meses para multibacilares y paucibacilares. Lepra paucibacilar. Se usa rifampicina 600 mg al mes
supervisada y dapsona 50 mg diarios. En niños la dosis de
rifampicina es de 450 mg al mes y la duración del tratamiento
es de seis meses. Enfermos con lesión única. Se recomienda dosis única
de rifampicina 600 mg, ofloxacino 400 mg y minociclina
100 mg (ROM). Otros esquemas para pacientes que rehúsan la clofazimina: ofloxacino 400 mg y minociclina 100 mg por 24
meses. Grosset y Ji Bahong han utilizado otros esquemas terapéuticos
asociando rifapeptine (rifampicina), moxifloxacino
(quinolona) y minociclina, cuyo efecto es más bactericida
que el de ROM. En India en 1997 se compararon dos grupos de PB, uno
con ROM y otro con esquema OMS en 1,983 casos de lesión
única. No se observaron diferencias, aunque parece que 50-
60% de casos con lesión única curan espontáneamente.6 Según la OMS, la mayoría (90-99%) de los ML en los MB
están muertos y no es necesario MTT más de 24 meses, aunque
los frotis no sean negativos. A pesar del tratamiento, los
bacilos muertos tardan en eliminarse, lo que depende del
funcionamiento de la inmunidad celular y hay bacilos que
interrumpen su actividad metabólica en determinadas fases
del proceso.7 En diciembre de 2006 tuvo lugar en Agra (India) una
reunión de expertos para analizar el problema de las resistencias
a la rifampicina, la droga más efectiva, y para ello se
recomendaron métodos moleculares de las secuencias
mediante el PCR en dos frotis de piel por paciente, aislamiento
del ADN y la necesidad de crear un banco de secuencias. En los últimos años, sobre todo a partir de 2006, se ha
descrito el síndrome de restauración inmunológica en los
pacientes con VIH tratados con terapia retroviral, lo que
supone una mejoría de la inmunidad con aumento de los
linfocitos CD4, lo cual puede poner de manifiesto una lepra
en incubación o subclínica. El primer caso se describió en
Londres en un enfermo procedente de Uganda y posteriormente
ocho casos más en Brasil. La infección por VIH es
neurotrófica y pueden aparecer reacciones neurológicas
graves, vasculitis necrotizantes en los nervios y reacciones
reversas y de eritema nudoso, por ello es necesario tener en
cuenta una posible asociación patológica de IVH y lepra.12 Se han aplicado tratamientos inmunológicos locales en
los enfermos LL con inyección de citocinas, entre ellas INFg
e IL2, en los que se observó aumento de monocitos y linfocitos
CD4, destrucción de los macrófagos infectados y disminución
de la carga bacilar. Otra citocina utilizada es el GM-CSF, con la que se aprecia
un aumento de los queratinocitos y células de
Langherhans y cicatrización de las úlceras, sin acción sobre
la carga bacilar. Chipunclar, en 1997, estudió las células LAK, células
Killer activadas con linfocinas, por su posible utilidad
como tratamiento inmunoterapéutico al generar 1L-2 y estimular
linfocitos de sangre periférica. En ese mismo año,
Ganapati utilizó el interferón alpha B en inyección local
con rápida aclaración bacilar, aumento de H2O2 con pobre
absorción cutánea y muscular, en dosis de tres millones de
unidades subcutáneas, dos veces a la semana, durante seis
semanas. Leprorreacción Tipo II (EN) Las dosis iniciales son de 300 a 400 mg y se irá descendiendo
100 mg de acuerdo con la mejoría del cuadro hasta
dosis de mantenimiento de 100 y 50 mg. En enfermos corticodependientes
es necesario aumentar la dosis inicial a 600
mg.14 Su acción es inmunomoduladora, activa los neutrófilos, inhibe la quimiotaxis y suprime la inmunidad celular,
inhibe la producción del FNT comprobado por Sampaio in En 2004 Van Brakel utilizó un nuevo derivado de la talidomida,
el remivid, el cual aumenta el IL2 factor de crecimiento
de las células T e inhibe las citocinas inflamatorias.16 Corticoides. Se utiliza la prednisona y prednisolona en
dosis iniciales de 40 a 60 mg, la cual se baja en relación con
la mejoría clínica durante cuatro a doce semanas hasta dosis
de mantenimiento de 5 mg. Son eficaces sobre todo para
evitar secuelas motoras en las neuritis y aparte de las conocidas
contraindicaciones, llevan a la dependencia y corticoservidumbre. No se debe interrumpir la MTT, incluso se puede
aumentar la clofazimina a 200 y 300 mg debido a que es
antirreaccional, como lo prueba la considerable disminución
de los episodios reaccionales a partir de su incorporación
a la terapéutica. Talhari en 1995 y posteriormente
Sampaio y Sarno también han utilizado la pentoxifilina,
derivado de los xantinas, que actuaría por supresión del
FNT alfa en dosis de 400 mg, tres veces al día. Se trata de un
inmunomodulador que aumenta la quimiotaxis disminuyendo
la adherencia endotelial de los leucocitos y la actividad
de las celulas Killer. En 2002 Chateerjee la utilizó en
casos con asociacion VIH. En el aspecto inmunoterápico,
cabe mencionar la experiencia de Zaher, Talwar y Sharma
en 1993 con micobacterium donde observaron pocas reacciones
de ENL en los vacunados y ninguna neuritis, así como
reacciones en el grupo no vacunado. Reacciones tipo I (R Reversa) Terapéutica quirúrgica. Otro aspecto importante es el
tratamiento de las secuelas antiestéticas y neurofuncionales:
alopecia de cejas, deformidades nasales, lagoftalmo, parálisis,
ulceraciones, liberación de nervios y lesiones óseas, lo cual
constituye un capítulo muy importante de la terapéutica. Profilaxis A partir del éxito de las inoculaciones del ML en el
Armadillo y la obtención de gran cantidad de material antigénico,
Convit y colaboradores desarrollaron una vacuna
asociando el BCG (0.1 mg) y el ML (6 × 108) en inyección, y
observaron en individuos no reactores un granuloma inmune
con la eliminación de las dos micobacterias y lo experimentaron
en 30,000 contactos de alto riesgo como inmunoterapia
después de completar el tratamiento en enfermos
multibacilares, pero actualmente se considera que los resultados
no superan al BCG solo. En Calcuta Chaudury ensaya en 179 contactos la administración
de ML y BCG y a los ocho años la incidencia de
lepra fue de 13% en no vacunados y de 7.8% en los vacunados,
pero no hubo reducción de la incidencia de casos
lepromatosos. También se han ensayado vacunas de segunda generación
mediante técnicas de biología molecular y de recombinación
genética empleando anticuerpos monoclonales para
identificar los antígenos proteicos del bacilo, los epitopes
del 70 KD y 18 KD que hasta ahora tampoco han tenido resultados Otro método preventivo es la quimioprofilaxis, primero
con sulfomas y acedapsona en China, Micronesia e India
con una eficacia que oscila entre 35 y 75% y también con
rifampicina y con ROM. La educación sanitaria y social es de gran importancia
para el enfermo, convivientes y público general, insistiendo,
a través de los diferentes medios de comunicación,
en la divulgación de las características y cuidados higiénicos
necesarios, desterrando viejos tópicos y mitos literarios,
educando para integrar e integrando para erradicar y, sobre
todo, una buena profilaxis es la mejoría de las condiciones
socioeconómicas, del nivel de vida, la alimentación, la
higiene y la vivienda. Hoy por hoy, la multiterapia constituye
la mejor profilaxis. Pronóstico Conclusiones La estrategia de la OMS para 2006-2010 se basa en: Para conseguir todo ello es necesario contar con una vacuna eficaz, drogas de acción más rápida que acorten el tratamiento, pero sobre todo desmitificar la lepra, desterrando el erróneo concepto bíblico de contagiosidad, terror, el estigma y el rechazo social, que junto con la mejoría del nivel de vida de estos países endémicos, será la única forma de ganar la batalla final y conseguir un mundo sin lepra. |
Referencias 1. Terencio de las Aguas J, Historia de la terapéutica de la lepra, Rev Int
Dermatología y Cosmética 2001; 4 (2): 117-124. |