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Dermatofitosis cutánea atípica. Reporte de cinco casos Atypical cutaneous dermatophytosis. Report of five cases Patricia Manzano Gayosso*, Francisca Hernández Hernández* |
Resumen Palabras clave: DERMATOFITOSIS ATÍPICA, TRICHOPHYTON RUBRUM, TINEA INCOGNITO Abstract Steroid treatment or some immunosuppressive diseases can modify the typical dermatophytosis of glabrous
skin, causing atypical patterns, including TINEA incognito, which can be mistaken with other dermatoses. Key words: ATYPICAL DERMATOPHYTOSIS, TRICHOPHYTON RUBRUM, TINEA INCOGNITO |
Correspondencia y reimpresiones: |
Introducción Las dermatofitosis o tiñas son las micosis superficiales más
comunes y de amplia distribución geográfica. La frecuencia
de las diferentes formas clínicas es variada y generalmente
está relacionada con diversos factores como el dermatofito
causal, la edad y el nivel socioeconómico de la población. En
países como España, por ejemplo, la dermatofitosis localizada
en piel glabra es la forma más frecuente (40.8%).1 En
México, esta forma clínica se presenta entre 8.2% y 37% de las micosis diagnosticadas en la consulta dermatológica.2-5 En
general, el diagnóstico clínico de esta forma de dermatofitosis
es sencillo, sin embargo, en algunas ocasiones se dificulta
por el uso de corticoesteroides tópicos y sistémicos, ya que
modifican la morfología típica de las lesiones cutáneas: placas
anulares eritematosas cuyo borde se levanta, con escamas,
vesículas o pápulas, acompañadas de prurito. La “tinea incognito”
la describieron inicialmente Ive y Marks en pacientes
con dermatofitosis tratadas con corticoesteroides tópicos,
quie nes presentaron modificación de las lesiones,6 dando el
aspecto de otras patologías dermatológicas como dermatitis
seborreica, rosácea, granuloma anular, lu pus eritematoso discoide,
lupus eritematoso subagudo, eritema anular centrífugo,
dermatitis numular, eczema, pitiriasis rosada, dermatitis
atópica, liquen crónico simple, lesiones psoriasiformes y rosácea.
Kaviarasan et al. observaron que la dermatofitosis cutánea
en los pacientes VIH positivos se caracterizaban por descamación
difusa mínima, y en ocasiones eritema y/o prurito
discretos.7 Se ha informado que de las especies de dermatofitos,
Trichophyton rubrum es el principal agente causal.8 El objetivo de este trabajo es presentar los casos de cinco pacientes hospitalizados en el Servicio de Medicina Interna del Hospital General “Dr. Darío Fernández Fierro”,
por diferentes enfermedades sistémicas, quienes además
presentaban lesiones cutáneas atípicas, en las que además se
demostró infección por dermatofitos. Casos clínicos Caso 1. Varón de 68 años de edad, con diabetes mellitus tipo II, hipertensión arterial, cirrosis hepática y evento vascular cerebral isquémico. Presentaba dermatosis de tres meses de evolución, localizadas en cara posterior del tronco, caracterizadas por placas anulares, confluentes, de borde hipercrómico y con escamas gruesas; el centro de la lesión hipocrómico y con aspecto atrófico (figura 1). El paciente no refirió sintomatología.
Caso 2. Varón de 50 años con artritis reumatoide de 25 años de evolución, tratada con betametasona por vía IM durante 15 años y antiinflamatorios no esteroideos; e hipertensión arterial crónica. Presentaba una dermatosis de tres meses de evolución, diseminada al tercio superior de brazos y cara anterior de ambos miembros pélvicos, caracterizada por descamación gruesa y abundante, de predominio marginal; algunas placas eritematosas, con centro hipocrómico, acompañadas de prurito moderado (figura 2).
Caso 3. Varón de 69 años, con hipertensión arterial y cardiopatía crónica. Presentaba dermatosis diseminada al cuello y cara anterior del antebrazo izquierdo de un mes de evolución. Las lesiones del cuello constituidas por eritema, liquenificación y descamación fina; la parte inferior mostraba un borde notablemente eritematoso y moderadamente elevado. Las lesiones del antebrazo consistían de placas anulares, confluentes, de borde eritematoso, elevado y circinado, acompañadas de prurito intenso (figura 3).
Caso 4. Mujer de 79 años, con diabetes mellitus tipo II e insuficiencia renal crónica. Presentaba padecimiento cutáneo de un mes de evolución, asintomático. La lesión localizada en tercio inferior de la pierna izquierda, caracterizada por una placa redonda de 5 cm de diámetro, eritema intenso y escamas gruesas (Figura 4).
Caso 5. Mujer de 70 años, con hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca crónica, con dermatosis de tres meses de evolución, asintomática, localizada en mejilla y párpado derecho, constituida por eritema difuso y descamación ligera en el margen de la lesión (Figura 5). La paciente se aplicó crema a base de betametazona, clotrimazol y yodohidroxiquinoleina durante dos meses.
Los diagnósticos clínicos fueron: caso 1, placas acrómicas,
lupus eritematoso subagudo; caso 2, eczema, dermatitis
exfoliativa; caso 3, dermatitis reaccional secundaria a drogas,
eritema anular; caso 4, dermatitis numular, liquen crónico
simple; y caso 5, eritema facial secundario a drogas. Los estudios micológicos y de sensibilidad antifúngica
se realizaron en el Laboratorio de Micología Médica,
Facultad de Medicina, UNAM. A todos los pacientes se les
realizó examen microscópico directo de las escamas con
KOH 15%, en el cual se observaron hifas septadas, ramificadas,
hialinas. Las escamas se sembraron en agar dextrosa
Sabouraud con y sin cloranfenicol y cicloheximida, e incubadas
a 28o C durante 15 días. Se realizó estudio morfológico
macro y microscópico de los aislados obtenidos. En los
casos 1, 2, 4 y 5 las colonias eran blancas, algodonosas, rodeadas
por un halo rojo-amarillento. En la morfología microscópica
se observaron escasos microcondios piriformes, dispuestos
de manera alterna a lo largo de la hifa. En estos aislados
se realizaron diferentes pruebas siguiendo el esquema
de Kane: crecimiento en agar lactrimel y en agar NaCl al
5%; producción de pigmento en agar peptona al 1%, prueba
de producción de ureasa y perforación en pelo.9 Con los
resultados obtenidos se identificó Trichophyton rubrum variedad“Yellow”. En el caso 3, las colonias eran aterciopeladas, plegadas,
de color beige; microscópicamente se observaron hifas irregulares,
distalmente engrosadas, además de abundantes conidios piriformes, alargados, dispuestos lateralmente sobre la
hifa y algunos clamidoconidios. Este aislado se identificó Discusión La ausencia de manifestaciones cutáneas características en
la dermatofitosis atípica o “tinea incógnito” hacen difícil establecer un diagnóstico preciso; estas manifestaciones son similares a una serie de padecimientos dermatológicos.8,11-18 Se ha descrito que M. canis rara vez causa dermatofitosis
extensas y atípicas en pacientes VIH.19 Gorani et al. describieron
dermatofitosis atípica causada por M. canis en un
paciente adulto diabético.11 Sin embargo, el principal agente
causal relacionado con estas manifestaciones ha sido T.
rubrum, como lo describieron Romano et al.: de 207 casos de
dermatofitosis atípica, alrededor de 50% fueron causados
por este dermatofito, seguido por T. mentagrophytes y M.
canis.8 H. M. Feder describió un caso de dermatofitosis atípica
por T. tonsurans localizada en cuello y diagnosticada
como eritema migrans, en una niña de 12 años que no respondió
al tratamiento con amoxicilina.21 En el presente estudio, en cuatro pacientes se identificó
T. rubrum, todos variedad “Yellow”, dato no publicado en
ninguna de las casuísticas precedentes; y un caso ocasionado
por T. tonsurans. Este trabajo corrobora los reportes previos sobre la variación clínica en las dermatofitosis atípicas, que deben considerarse como diagnóstico diferencial de otras dermatosis clínicamente similares, las cuales han de confirmarse por estudio micológico, para evitar que el médico no acucioso indique tratamientos inadecuados y por tiempo prolongado. |
Referencias 1. Piqué E, Fuste R, Copado R, Noguera J y Ramis P, Estudio de las dermatofitosis
en Lanzarote (1995-1999), Rev Iberoam Micol 2002; 19: 165-
168. |