Introducción
La dermatitis herpetiforme (DH), o enfermedad de Duhring
Brock, es la manifestación cutánea de sensibilidad intestinal
al gluten. La expresión dermatológica de la DH es en
forma de ampollas sobre base eritematosa y prurito intenso,
con afección en las superficies extensoras de codos, rodillas,
nalgas, espalda y piel velluda.
Cerca de 90% de los pacientes muestran evidencia de
enteropatía por sensibilidad al gluten (ESG) y la presencia
de linfocitos intraepiteliales en yeyuno, llegando a causar
atrofia vellosa total del intestino delgado. Sin embargo, sólo
20% de ellos tienen síntomas intestinales de la enfermedad
celiaca (EC). Ambas expresiones responden a una dieta con
restricción de gluten.
Existe una asociación genética en 90% de los pacientes
con EC y DH, presentando HLA-DQ2, clase II.1-4
Historia
En 1884 el doctor Louis Duhring describió la DH en la
Universidad de Pensilvania. Se le considera la primera
enfermedad de la piel descrita por un dermatólogo estadounidense.
T. Caspar Gilchrist refirió los cambios histológicos
en 1897. Subsecuentemente, la DH se agrupó con el
pénfigo y penfigoide, denominándolas “enfermedades
ampollares”. En 1943 Civatte mostró que el pénfigo era una
enfermedad distinta que se caracteriza por vesículas a nivel
intraepidérmico, a diferencia de la DH, en la cual la vesícula
es de localización subepidérmica. En 1969, Van der Meer
describe los depósitos de IgA granulares en la punta de las
papilas, y refirió que es el signo patognomónico histológico
de la enfermedad.
En 1967 se demostró la asociación de la DH con la EC, al
corroborar la enteropatía del intestino delgado en los pacientes con esta dermatosis y no mostró diferencia alguna con la
enteropatía de los pacientes sin alteración dermatológica.1-6
Epidemiología
La prevalencia de la DH es 10.4-11.2 por 100,000 habitantes
y la incidencia anual de 1.3 por 100,000. Predomina en los
europeos pero con una mayor incidencia en irlandeses y suecos,
y es rara en asiáticos. La DH afecta ligeramente más a los
varones, con una relación hombre-mujer 2:1 a 3:2; sin embargo,
en los niños predomina en el sexo femenino. La edad
media de inicio es entre la segunda y la cuarta década de
vida, con un rango de dos a 90 años. La edad de inicio varía
de acuerdo con la localización geográfica y es poco frecuente
en niños, con prevalencia e incidencia desconocida si se
presenta entre los dos y los siete años. Se han reportado casos
tan tempranamente como a los diez meses de edad. Los adolescentes
y prepúberes suelen ser poco afectados.1-6
Patogénesis
La DH y la EC son enfermedades ocasionadas por la sensibilidad
al gluten, con un fondo inmunogenético; comparten
una fuerte asociación con CMH clase II locus DR3 y DQW2 y
con los alelos DQ A1*0501 y B*0201 del cromosoma 6. No
está definida la asociación constante de EC con afección
familiar, sin embargo, existen varios estudios en los que se
demuestra la presencia de DH en hijos o hermanos.1-5
El fundamento etiológico parece ser la intolerancia al
gluten con expresiones tan variadas como la cutánea y la
intestinal.
Existen dos mecanismos desencadenantes en la expresión
de la enfermedad; el primero lo representan mecanismos
que afectan directamente la intolerancia al gluten a
nivel intestinal tales como: embarazo, infecciones, linfomas,
la ingesta de multivitamínicos y el incremento de granos
con alto contenido de gluten, como en las dietas macrobióticas.
El segundo factor probablemente lo causa la activación
directa de células T en el intestino o de neutrófilos en
la piel, lo que precipita la dermatosis; dichos factores son
secundarios a presión o trauma, exposición solar, ingesta de
AINES y yodo oral o tópico.7-11
Se desconoce el evento iniciador de la respuesta inmune
inducida por gluten en el intestino, al parecer existe una
interacción entre ciertos péptidos del trigo, la transglutaminasa
(TTG) y la transglutaminasa epidérmica (TG3) —que
es el autoantígeno predominantemente reconocido en las
lesiones dérmicas en la DH y el sistema inmune—, de lo
que resulta la activación de células T en la mucosa intestinal,
promoviendo la elaboración de citocinas y la activación
de metaloproteinaseas. Éstas son parcialmente responsables
de la formación de vesículas con la subsecuente activación
del sistema inmune humoral. La respuesta del sistema
inmune a dichos estímulos da como respuesta la elaboración
de un gran número de anticuerpos IgA e IgM que
actúan directamente contra la gliadina y otros péptidos—derivados de granos de trigo—, así como contra los autoantígenos,
sobre todo TTG. Se cree que algunos de estos
anticuerpos, particularmente la IgA, circulan y atacan autoantígenos
en la unión dermoepidérmica (UDE); después
ocurre el depósito de IgA en la UDE y al unirse con los factores
desencadenantes, se activa la quimiotaxis de neutrófilos
y la elaboración de citocinas en la piel, con una activación
del complemento.
La DH se desarrolla en un pequeño grupo de pacientes
con enfermedad celiaca de tipo latente o silente. Los casos
severos de EC nunca se asocian con una expresión cutánea.1-11
Manifestaciones clínicas
Manifestaciones cutáneas
La DH es una enfermedad vesicular de la piel muy pruriginosa
y polimorfa. Las lesiones primarias consisten en vesículas
duras, tensas, sobre una base eritematosa de aspecto
urticariano, las cuales se agrupan en una disposición herpetiforme
o en corimbo; alternando con áreas erosionadas
secundarias al rascado (fotos 1 y 2).
El cuadro clínico es muy sugestivo, a excepción de su
presentación en edades pediátricas en quienes se pueden
llegar a observar pápulas urticarianas y púrpura, lo cual
semeja una vasculitis.
En general esta erupción cutánea es bilateral y simétrica
(en espejo), sobre superficies extensoras, especialmente
en codos, rodillas, hombros, región sacra, nalgas y región
cervical. Excepcionalmente involucra la piel cabelluda,
cara, ingles y manos con vesículas, con frecuencia son
hemorrágicas.
Las lesiones curan sin dejar cicatriz, pueden ocurrir
cambios pigmentarios posinflamatorios, con un curso fluctuante
en su actividad con remisiones y recaídas.1-7
Manifestaciones orales
No es frecuente que invada mucosas. Las lesiones prevalentes
siguen siendo las vesículas, las cuales no se rompen fácilmente,
y deja áreas de desepitelización con fácil sangrado y
curación lenta. El síntoma que acompaña esta afección es dolor urente. Se han reportado lesiones maculopapulares
que coalescen en placas sobre el paladar duro.1-3
Diagnóstico
La DH se sospecha por la presentación clínica clásica y su
confirmación se realiza mediante biopsia de piel perilesional,
así como por medio de la técnica de inmunofluorescencia,
la cual, aunque no es indispensable, resulta de gran
utilidad. Es importante tomar la biopsia de una vesícula
intacta y pequeña con eritema circundante.1-5
Histopatología
En la biopsia de piel con tinción de hematoxilina-eosina
existe edema papilar dérmico con un infiltrado neutrofílico
asociado con infiltrado linfocítico perivascular superficial.
La vesícula se encuentra a nivel subepidérmico con
vacuolas o hendiduras papilares, donde el infiltrado es predominantemente
neutrofílico y puede llegar a formar
microabscesos, con presencia de fibrina, leucocitoclasia y
edema (figura 3). En la epidermis es posible observar queratinocitos
apoptóticos que coinciden con los microabscesos
papilares; lo cual no es exclusivo de esta entidad, ya que se
puede presentar en otras dermatosis ampollosas como la
dermatosis por IgA lineal, lupus eritematoso ampollar y,
ocasionalmente, en el penfigoide ampolloso.
El sitio óptimo de biopsia para realizar la inmunofluorescencia
directa (IFD) es en la piel de apariencia sana,
adyacente a la vesícula o ampolla. Es posible observar falsos
negativos en lesiones con abundante infiltrado inflamatorio,
el cual puede destruir los depósitos de IgA. Con dicho
estudio observaremos tanto depósitos de IgA en la UDE con
patrón papilar, como un infiltrado inflamatorio de células
T activadas en lesiones tempranas (figura 4).
El diagnóstico definitivo se hace con el cuadro clínico
característico, el infiltrado neutrofílico subepidérmico y la
presencia de IgA con disposición papilar. Menos de 5% de
los pacientes con lesiones típicas de DH no presentan el
depósito de IgA; en cuyo caso se deben realizar cortes seriados
o una segunda biopsia de piel.1-7,12
 
 
Pruebas serológicas
Como ya se mencionó, 90% de los pacientes con DH tienen
un grado variable de enteropatía sensible al gluten (ESG), por lo que se debe investigar la presencia de anticuerpos
séricos antigliadina (AGA), antireticulina (ARA), antiendomisial (EMA) y la transglutaminasa de tejido (TTG).
Estos anticuerpos se observan más comúnmente en aquellos
pacientes con atrofia vellosa total y de manera menos
frecuente en atrofia vellosa parcial, esta última es la circunstancia
más común en DH. Los anticuerpos no son
particularmente sensibles como prueba confirmatoria, sin
embargo, sí lo es la presencia de anticuerpos endomisiales
(EMA).3,4,6
Biopsia de intestino delgado
Aunque la biopsia de intestino no es indispensable para corroborar
el diagnóstico de DH ligada a ESG, en algunos casos
resulta importante documentar el grado de daño intestinal
con la presencia de atrofia vellosa total, subtotal o parcial; la
cual es reversible si se sigue la dieta libre de gluten.3,6-9
Asociaciones
Hay informes de asociación con otras enfermedades, como
las de tejido conectivo: lupus eritematoso, síndrome Sjögren,
esclerodermia, hipotiroidismo, diabetes mellitus tipo 1, sarcoidosis,
vitiligo, alopecia areata, anemia perniciosa y artritis
reumatoide.1,3,13
La relación con enfermedades endocrinológicas y del
tejido conectivo a menudo inicia antes del diagnóstico de
DH. La diabetes mellitus tipo 1 es tres veces más frecuente
en pacientes con DH que en la población en general; asimismo,
el riesgo de que los familiares de pacientes con DH
contraigan esta enfermedad se está incrementado, por lo
que deberán realizarse exámenes de laboratorio en forma
rutinaria.6,13-15
Diagnóstico diferencial
Los diagnósticos clínicos diferenciales incluyen otros padecimientos
ampollosos autoinmunes como: la enfermedad
de Grover, la enfermedad por IgA lineal, el penfigoide
ampolloso y el lupus eritematoso ampolloso.1,2,13
Tratamiento
El tratamiento de la DH incluye las sulfonas, la dieta libre
de gluten o la combinación de ambos. Se inicia la terapia a
base de dapsona aunada a la dieta libre de gluten en los primeros
seis meses y posteriormente se reduce de manera gradual
la dosis del medicamento, hasta la suspensión. La dapsona
no modifica la patología a nivel intestinal ni previene
el depósito posterior de IgA en piel.1-3
Además de la dapsona, las opciones dentro del grupo de
las sulfonamidas son: sulfametoxipiridazina y sulfapiridina.
La dapsona (4-4-diaminodifenilsulfona) es un potente
antiinflamatorio y antibacterial, se usa como medicamento
de primera línea para la lepra; se absorbe bien en el tracto
intestinal y se distribuye a todos los líquidos y tejidos. La
vida media en el plasma es de uno a dos días, las dosis divididas
brindan mayor beneficio al paciente. El fármaco se
acumula en piel, músculo, hígado y riñón. Se metaboliza a
través de N-acetilación y N-hidroxilación (oxidación), en este último paso se produce la hidroxialamina, que es un producto
tóxico. Los metabolitos hidroxilados e hidroxiamino
son potentes oxidantes y son los causantes de los efectos adversos a nivel hematológico. Las sulfonas son excretadas en
bilis y reabsorbidas en el intestino, su excreción urinaria es
variable, la mayor parte se excreta como un metabolito acetilado,
tiene una larga vida de eliminación (entre 24 y 36 horas), por lo que deberá ajustarse la dosis en pacientes con insuficiencia renal. La dapsona se excreta por la leche materna.
La dapsona es un medicamento efectivo en dermatosis
neutrofílicas a través de mecanismos como: a) inhibición de
señales de quimiotaxis mediante la disminución de prostaglandinas
y leucotrienos; b) supresión del reclutamiento de
neutrófilos; c) regulación de la acción de adherencia de las
integrinas; d) inhibición de manera directa de la respiración
de los neutrófilos, con la consecuente generación de radicales
libres y e) producción de hemólisis severa en pacientes
con deficiencia glucosa 6-fosfato deshidrogenasa.
La dosis por vía oral es de 50 a 100 mg cada 24 horas y
de 0.5 mg/kg en niños. Dependerá de la respuesta y tolerancia
del paciente para incrementar 25 mg semanalmente,
con lo que se alcanza la rápida supresión del prurito de
48 a 72 horas.1-3,14-16
Las dosis iniciales mayores a 150 mg pueden precipitar
hemólisis severa con descompensación cardiaca en individuos
susceptibles. Más de 90% de los pacientes tolera el
medicamento adecuadamente durante varios años.
El efecto adverso más frecuente de este fármaco es la
metahemoglobinemia, la cual se presenta por la reacción de
los metabolitos de la hidroxilamina con la hemoglobina
ante la presencia de oxígeno; la metahemoglobinemia, bajo
condiciones normales, la reduce la reductasa de metahemoglobina.
La deficiencia de esta enzima induce a metahemoglobinemia
y se debe monitorear con especial cuidado
en aquellos pacientes con enfermedad cardiopulmonar;
en quienes no tengan este factor de riesgo no se requiere
ajuste en la dosis puesto que es reversible. El empleo de
vitamina E en dosis de 800 U al día durante cuatro semanas
presenta un efecto protector de la hemólisis. Se ha observado
que la administración concomitante de cimetidina disminuye
la incidencia de efectos como cefalea y letargia,
mediante la reducción del metabolismo de la dapsona a
hidroxilamina.1-4,16
La agranulocitosis fatal se ha presentado como una
reacción idiosincrática que puede presentarse entre dos y
12 semanas; se observa más frecuentemente en ancianos
y en personas no caucásicas.1,3
El síndrome de hipersensibilidad a la dapsona — también
conocido como síndrome DRESS— se presenta alrededor
de los 27 días posteriores a la ingesta del medicamento.
Dentro de las manifestaciones de este padecimiento
encontramos: fiebre, exantema, linfadenopatía e involucro
multiorgánico. El exantema se caracteriza por pápulas eritematosas,
pústulas y lesiones eczematosas, así como prurito,
ictericia, eosinofilia, fotosensibilidad, hipotiroidismo, neuropatía
periférica, cefalea, leucopenia, hepatomegalia y
esplenomegalia.1, 16
Durante la terapia con dapsona se debe realizar biometría
hemática completa, recuento de reticulocitos, pruebas
de función hepática, de manera semanal durante el primer
mes y luego mensualmente por cinco meses.1 Otros autores
sugieren realizar estas pruebas cada dos semanas durante
los primeros tres meses y después cada trimestre.3 Las PFH
se deben repetir cada seis meses y posteriormente de forma
anual.
Otra opción terapéutica en pacientes intolerantes a la
dapsona es la sulfapiridina, con dosis inicial de 500 mg tres
veces al día e incrementando hasta 2 g tres veces al día; la
respuesta a la sulfapiridina no es tan predecible como con
la dapsona.1-3,6
El empleo de sulfametoxipiridazina se ha sugerido para
pacientes mayores de 50 años, la dosis puede variar de 0.5 g
dos veces al día a 4.0 g/día, los efectos adversos más frecuentes
son: náusea, letargia y depresión, así como depresión
de médula ósea y anemia hemolítica.1-6
Otras opciones referidas en la literatura para pacientes
con hipersensibilidad a sulfas son: colchicina, colestiramina
y heparina que pueden controlar la erupción. Existen reportes anecdóticos del empleo de esteroides tópicos, nicotinamida
y tetraciclinas con las cuales se ha presentado un
efecto benéfico.1-6,18
Dieta libre de gluten
Existe una estrecha relación entre la DH y la ingesta oral de
proteínas derivadas del trigo, cebada, centeno y, posiblemente,
avena. Algunos de los alimentos que pueden contener
gluten y se deben evitar son: trigo (harina de trigo, harina
blanca, salvado de trigo, germen de trigo, almidón de
trigo), cebada, malta, centeno y avena (harina de avena, salvado
de avena, avena instantánea, amaranto, mijo). Ciertos
estudios han demostrado que la ingesta en pequeñas dosis
de avena es bien tolerada por la mucosa gástrica y que
diversifica la dieta de estos pacientes. Desde 1997 la Sociedad Finlandesa de Enfermedad Celiaca estableció que la
avena libre de gluten permitió posteriormente la ingesta en
adultos y en niños.
La dieta libre de gluten es efectiva y de hecho es la única terapia eficaz para la EC y la DH; asimismo se ha comprobado
una disminución en las recaídas. Al sólo emplear
la dieta libre de gluten, la resolución de la dermatosis se
observa de manera lenta, después de seis a nueve meses.
Además de la mejoría en piel, existe curación de cualquier
lesión a nivel intestinal y se corrige cualquier estado de deficiencia nutricional o síntoma gastrointestinal que pueda
presentarse debido a la enteropatía. Algunos otros síntomas
son: fatiga crónica, artralgias, malestar generalizado, infertilidad
y cefalea crónica que puede beneficiarse significativamente
de la dieta libre de gluten.12,17
La unión de la dieta libre de gluten con dapsona reduce
la dosis requerida de ésta, por lo que se puede llegar a la
suspensión total del fármaco en un periodo de uno a dos
años.1-3,6
Es fundamental que el médico sensibilice al paciente
en cuanto a la importancia de respetar el régimen alimentario,
el cual puede requerir de la intervención del nutriólogo.
Un argumento más fuerte para mantener una dieta
estricta libre de gluten es la prevención del desarrollo de linfoma gástrico, el cual es una de las complicaciones más
graves de este padecimiento.6,19,21,22
Complicaciones
La vesícula en un inicio estéril se puede infectar de manera
secundaria, lo que lleva a excoriación y al empleo de antibióticos,
con cambios pigmentarios posinflamatorios o de
manera excepcional dejando cicatrices.20 Las complicaciones
debidas a enteropatías por sensibilidad al gluten son:
desnutrición, pérdida de peso, dolor abdominal, dispepsia,
estados de deficiencias de folato, hierro, vitamina B12, alteraciones
neurológicas, enfermedad ósea, infertilidad, fatiga
crónica y pérdida dental prematura.1,3
La DH y la enfermedad celiaca sin tratamiento tienen
un riesgo elevado de asociación a malignidad, sobre todo
linfoma no Hodgkin de células B o adenocarcinoma, el cual
se puede presentar entre los dos y los 31 años posteriores al
diagnóstico. El sitio predominantemente afectado es el aparato
gastrointestinal (intestino delgado, colon o estómago) o
mesenterio.3,4,23,24,25,26-29
Conclusiones
Tanto la EC como la DH son desórdenes con manifestaciones
clínicas muy diversas. La DH se debe considerar como
una entidad secundaria a la intolerancia al gluten con manifestaciones
cutáneas. El diagnóstico se realiza con base en el
cuadro clínico, la presencia de IgA en la biopsia de piel
aparentemente sana y con las pruebas serológicas correspondientes.
El tratamiento de primera línea es la dieta libre de gluten—con efectos benéficos comprobados tanto en la prevención de las complicaciones como para evitar las asociaciones
descritas— y la mejor biodisponibilidad de la terapéutica
farmacológica: diaminodifenilsulfona, la cual deberá indicarse
en el estado agudo. La inclusión de avena en la dieta es
una nueva alternativa cuya utilidad se ha demostrado. |
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