Introducción
La aparición de áreas alopécicas en zonas de presión fue
descrita por R. Abel y G. Lewis en 1960, en el posoperatorio
de ocho cirugías ginecológicas.1 Con posterioridad se
informaron otros casos en pacientes sometidos a cirugías de
diversos órganos.2,3 En 1967 se comunica acerca del primer
paciente con alopecia posoperatoria permanente.2,3,4 Entre
1971 y 1973, el servicio de cirugía cardiotorácica de la Ochsner
Clinic reporta 65 casos de alopecia por presión.2,5,6 Desde
1976 se han descrito muchos casos en la literatura, aunque
pocos en publicaciones dermatológicas.5
Caso
Varón de 12 años, evaluado por un área alopécica en cuero
cabelludo evidenciada al décimo quinto día después de una
cirugía de nasofaringe. El procedimiento había sido bien
tolerado, con una duración de seis horas. La posición adoptada:
apoyo cefálico en hiperextensión sobre un aro tipo “dónut” (foto 1). El paciente debió adoptar el decúbito lateral
hasta el cuarto día posoperatorio debido a la intensa
inflamación que manifestó en la región occipital.

Durante
el examen físico presentaba en dicha zona una placa alopécica
de 7 × 4 cm, de disposición anular —sin despoblación en el centro— homologando a la superficie de presión. El
cuero cabelludo era de características normales (foto 2).
Presentaba tracción positiva dentro y alrededor de la placa. La
histopatología (doctor G. Casas) reveló la presencia de cinco
estructuras foliculares: cuatro se encontraban en periodo
catágeno y la quinta presentaba un pelo de contorno irregular,
con distribución anómala del pigmento melánico (tricomalacia)
(foto 3).
Se indicó tratamiento con minoxidil 5%,
evolucionó con repoblación total a los seis meses (foto 4).

Discusión
La alopecia por presión —clásicamente referida como alopecia
posoperatoria— es una complicación infrecuente por
diversas cirugías.1-9 En general se desarrolla luego de una
anestesia o intubación prolongadas (mayor de cuatro y 24 horas, respectivamente). También se ha reportado su aparición
en comatosos, quemados, en pacientes con vinchas o dispositivos
tipo “dónut” para el reposo cefálico, así como en neonatos,
breakdancers y gimnastas que usan apoyacabezas.4,5 Se
presenta comúnmente en adultos, aunque también se le
describe en niños.4,7
Típicamente, compromete el área posterior del cuero
cabelludo en la región del vértex.4,7 Son placas circulares u ovaladas, de 2-5 cm de diámetro.2 Suelen aparecer entre el
tercer y el treintavo día después de la cirugía.4
Ocasionalmente
los pacientes refieren dolor en el cuero cabelludo en
el postoperatorio inmediato, apareciendo a las 24-48 horas
eritema, costra y exudación en el sitio doloroso.2,3,5
Alrededor de dos de cada tres casos evolucionan con
repoblación completa en pocos meses (cuatro meses en promedio).
3,4,5 Sin embargo, recientemente se ha informado un
aumento en el número de pacientes que evolucionan a la
alopecia cicatrizal.4
El principal factor implicado en la fisiopatogenia es la
isquemia tisular, producto de una presión continua.4,8 El
tiempo durante el cual se ejerce esta presión (más que la
intensidad de la misma) determina los niveles de hipoxia
tisular en el cuero cabelludo y según ellos la evolución posterior.
4 Cirugías breves se suceden por niveles mínimos de
hipoxia e inducen lesiones alopécicas asintomáticas, transitorias,
sin erosión o costra. Una inmovilización cefálica mayor a 24 horas suele presentar más riesgo.4,6 La hipoxia severa
determina lesiones alopécicas edematosas, con erosiones
y costras que pueden evolucionar a la alopecia cicatrizal.4
No presenta un patrón histológico específico. Inicialmente se ven en dermis, edema e inflamación perivascular;
algunas veces, trombosis intravascular. En las lesiones evolucionadas
se puede ver una vasculitis obliterante en dermis
profunda y, ocasionalmente, paniculitis. Se describen asimismo:
destrucción total de los folículos pilosos, reacción
granulomatosa, pustulación, necrosis de la epidermis y anexos,
necrosis de la glándula ecrina y metaplasia escamosa de
la glándula sebácea.2,4 Algunos autores encuentran que la
mayoría de los folículos presentes están en catágeno.2,4
Se informó de un caso en el que se observaron múltiples
folículos pilosos en fase catágena, con cilindros prominentes
de melanina y cuerpos apoptóticos en el epitelio.7
Encontramos cierta similitud de estos hallazgos con la histopatología
de nuestro paciente, en la que la mayoría de los
folículos (aunque escasos en número) se encuentran en
catágeno; también se describe un folículo con tricomalacia.
Los folículos catágenos se forman a través de un proceso de
apoptosis. El predominio de la fase catágena tanto en esta
entidad, como en la alopecia areata o tricotilomanía, sugeriría
un mecanismo fisiopatogénico común: la disrupción
abrupta del anágeno. Por otro lado, la presencia de cilindros
pigmentarios, característica importante en la tricotilomanía,
reflejaría manipulación externa del pelo. Sin embargo, se
especula que podría representar también un subproducto
histológico del proceso de apoptosis.7

Entre los diagnósticos diferenciales se incluyen: alopecia
areata, tricotilomanía, pioderma gangrenoso, querion,
dermatitis seborreica y de contacto, así como herpes.4
Como prevención se recomienda evitar la presión
excesiva en un área específica del cuero cabelludo. Algunos autores del estudio Ochsner comprobaron que rotar la
cabeza cada 30 minutos durante la cirugía y en el posquirúrgico
hasta la extubación disminuye notablemente el
porcentaje de casos.2,4,5,6
El interés de este artículo radica en comunicar el caso
de una patología infrecuente, sobre la cual la literatura dermatológica
es limitada.
Asimismo, se recomienda tener en
cuenta que a pesar de que la alopecia postoperatoria es una
complicación menor en comparación con las patologías a
las que se asocia, puede ocasionar suficiente preocupación.
Por lo tanto, anestesistas, cirujanos, terapistas, al igual que
dermatólogos, deben tener presente esta entidad de tan fácil
prevención.

Los autores agradecen la colaboración de las doctoras
V. Villoldo y C. Sorgentini.
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Referencias
1. Abel, R. y G. Lewis, “Postoperative (Pressure) Alopecia”, Arch.
Dermatol. Syphilol. 1960; 81: 34-42.
2. Fernández Buezo, G. y J. Fraga Fernández, “Necrosis cutánea en áreas
de presión tras cirugía cardiovascular”, Actas Dermosifiliogr. 2000; 91:
191-203.
3. Wiles, J. y R. Hansen, “Postoperative (pressure) alopecia”, J. Am. Acad.
Dermatol. 1985; 12: 195.
4. Domínguez-Auñón, J. y L. Iglesias, “Pressure alopecia”, Int. J.
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5. Ben-Amitai, D. y B. Garty, “Alopecia in children after cardiac surgery”,
Pediatr. Dermatol. 1993; 10: 32-33.
6. Lee, W. S. y S. W. Lee, “Postoperative alopecia in five patients after
treatment of aneurysm rupture with Guglielmi detachable coil:
pressure alopecia, radiation induced, or both?”, J. Dermatol. 2004; 31:
848-851.
7. Hanly, A. y M. Jorda, “Postoperative pressure-induced alopecia:
report of a case and discussion of the role of apoptosis in non-scarring
alopecia”, J. Cutan. Pathol. 1999; 26: 357-361.
8. Bhatt, H. y S. Mithlesh, “Pressure alopecia following vitroretinal surgery”,
A. J. Ophtalmol. 2004; 137: 191-193.
9. Tomioka, T. y M. Hayashida, “Pressure alopecia in living donors for
liver transplantation”, Can. J. Anaesth. 2004; 186-187. |