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Braquioniquia asociada a hiperparatiroidismo
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Se reportan dos casos de braquioniquia secundaria a hiperparatiroidismo secundario por insuficiencia renal
crónica, como una afección ungueal observada con poca frecuencia. |
Correspondencia:
El hiperparatiroidismo secundario a insuficiencia renal crónica, llamado osteodistrofia renal, el cual afecta a la mayoría de pacientes en hemodiálisis, se caracteriza por la hiperplasia de las glándulas paratiroideas con hipersecreción de paratohormona, secundario a la hipocalcemia crónica que resulta de la deficiencia de la forma activa de vitamina D (1.25 dohidroxicolecalciferol) por incapacidad de los riñones de producir la 1 alfa hidroxilasa que hidroxila la 25 hidroxicolecalciferol en la posición 1. La resorción ósea, especialmente en las falanges distales, la cual se evidencia en las radiografías de manos, se produce después de muchos años de exposición a niveles altos de paratohormona. La resorción ósea es responsable de las alteraciones en las uñas, como la braquioniquia, en los casos que se reportan. Caso I Paciente masculino de 21 años de edad con insuficiencia renal crónica desde hace 16 años con tratamiento de hemodiálisis, que presenta una dermatosis localizada en los dedos de las manos, afectando las falanges distales y las uñas, constituida por acortamiento de la parte distal de los dedos y uñas anchas (braquioniquia) (Fotos 1 y 2).
Resto del examen físico: palidez generalizada. Con estos datos clínicos se hace el diagnóstico de braquioniquia debido a insuficiencia renal crónica e hiperparatiroidismo secundario. Se realizan pruebas de laboratorio de hormona paratiroidea (PTH) 492.2 pg/ml (8.8-76.6 pg/ml), calcio 11.69 mg/dl (8.1-10.4 mg/dl), fósforo 3 mg (2.7-4.6 mg), nitrógeno de urea 97 mg (4.67-23.36 mg), creatinina 13.4 mg/dl (0.80-1.40 mg/dl), sodio 141.8 meq/l (137-145 meq), potasio 5.56 meq (3.2-5 meq), calcio 11.69 mg/dl (8.1-10.4 mg/dl) y rayos X de manos. Los estudios radiográficos muestran resorción ósea en las falanges distales de los dedos de las manos, así como afectación de las articulaciones interfalángicas, esclerosis del periostio de los metacarpianos. Al paciente se le realizó paratiroidectomía con colocación de la misma en el antebrazo. Se le ha seguido viendo ocasionalmente en sus consultas a nefrología durante nueve años, y a pesar de que se le brindó el tratamiento adecuado, la braquioniquia ha sido irreversible.
Caso II Paciente femenina de 29 años de edad con insuficiencia renal crónica con tratamiento de hemodiálisis desde hace 10 años. Presenta una dermatosis localizada a pulpejos y uñas de manos, constituida por acortamiento de los mismos y braquioniquia. El resto del examen físico está dentro de los límites normales.
Con estos datos clínicos se hace el diagnóstico de braquioniquia secundaria a insuficiencia renal crónica e hiperparatiroidismo secundario. Se realizan las pruebas de laboratorio de la hormona paratiroidea (PTH) 2349.05 pq/ml (8.3-68 pq/ml), calcio 10.1 mg (8.4-10.2), fósforo 4.7 mg (2.5-4.5 mg), nitrógeno de urea 39 mg (7-18mg), creatinina 5.4 mg (0.6-1.3 mg), sodio 138 meq/l (137-145 meq), potasio 4 meq (3.2-5 meq) y rayos X de manos. Los estudios radiográficos de manos en las falanges distales del primero, segundo, tercero y cuarto dedos de ambas manos muestran resorción ósea, así como afectación de las articulaciones interfalángicas, esclerosis del periostio de los metacarpianos, engrosamiento cortical, presencia de algunas geodas, resorción ósea y afectación de los tejidos blandos manifestando deformidad (Fotos 3 y 4).
El paciente está pendiente de que se le realice su paractiroidectomía y colocación de ésta en el antebrazo como es el tratamiento en estos casos. Aunque en la insuficiencia renal crónica se produce hipocalcemia por deficiencia de vitamina D y hay que suplementar calcio y vitamina D, después de estimular durante algún tiempo las glándulas se desarrolla hiperplasia y autonomía, lo que lleva entonces a la secreción excesiva de PTH. El efecto excesivo sobre el tejido óseo provoca hipercalcemia con hipofosfatemia, que es un indicador de lo que se ha llamado hiperparatiroidismo terciario, el cual, aunque se ha querido distinguir como una entidad diferente, se debe considerar como parte de la evolución final de un mismo trastorno. La presencia de hipercalcemia es una indicación de que es necesario efectuar resección de las glándulas paratiroideas, lo cual debe llevarse a cabo por un cirujano experimentado. Se resecan las cuatro glándulas y se deja una implantada en una zona accesible como el antebrazo, previendo que el paciente desarrolle hipoparatiroidismo o que persista el hiperparatiroidismo y sea necesario resecar la glándula implantada.1-4
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