Resumen
INTRODUCCIÓN: el melanoma maligno (MM) es la neoplasia cutánea más agresiva. La dermatoscopía es un método
que permite identificar tempranamente los melanomas.
MATERIAL Y MÉTODOS: estudio en pacientes con MM divididos en dos grupos: grupo 1: 1985-1999 y grupo 2 (dermatoscopía):
2000 a mayo de 2005. Se obtuvieron datos generales, características clínicas e histológicas del melanoma,
grado de diseminación del tumor y tiempo de sobrevida.
RESULTADOS: se diagnosticaron 56 melanomas, grupo 1: 39, grupo 2: 17; no hubo diferencia de edad entre los grupos
(media 41.84 años) y topografía (cabeza). Variedad clínica: grupo 1: nodular y grupo 2: léntigo maligno. Casos/año,
grupo 1: 2.06, grupo 2: 3.85. Género: grupo 1: masculino, grupo 2: femenino (p = 0.007 IC 95%: = 0.60-0.15). El Clark
fue menor en el grupo 2, con una mediana de 4.0 vs. 1.0, (p = 0.01 IC 95% = 0.32-2.51). Fallecimientos secundarios
al melanoma grupo 1: 8, grupo 2: 1. En todos los fallecimientos Breslow >4 mm.
DISCUSIÓN: el número de melanomas ha aumentado en las últimas décadas. A diferencia de lo reportado en la literatura
mexicana, la topografia más frecuente en este estudio fue la cabeza. Con la dermatoscopía se ha logrado
la identificación temprana (IN SITU) del 41.17% de los melanomas a diferencia del 12.5% antes de la introducción
de este método. Hay tendencia a aumentar la sobrevida de los pacientes revisados con dermatoscopía.
Las mujeres
acuden tempranamente y se realiza con mayor frecuencia el diagnóstico oportuno.
CONCLUSIÓN: el uso de la dermatoscopía facilita el diagnóstico temprano de esta entidad y mejora el pronóstico de
los pacientes afectados.
Palabras clave: MELANOMA MALIGNO, DIAGNÓSTICO, DERMATOSCOPÍA
Abstract
Introduction: Malignant Melanoma (MM) is the most aggressive cutaneous neoplasm. Dermoscopy allows
early identification of cutaneous melanomas.
METHODS: Two study groups of patients with MM. Group 1: 1985-1999, Group 2 (with dermoscopy): 2000 to may 2005.
In each case clinical and histological data were obtained.
RESULTS: Fifty six malignant melanomas were diagnosed.
Group 1: 39, Group 2: 17. There were no differences
between both groups in age (media 41.8 yrs) and
topography (head). But there were in: Clinical variety, group 1: nodular, group 2: lentigo maligno;
Cases/year, group 1: 2.06, group 2: 3.85; Gender: group 1:
males, group 2: females (p = 0.01 IC95% = 0.60-0.15).
Clark was significantly lower in the second group 4
vs. 1 (p = 0.01 IC 95% = 0.32-2.51). In the first group
there were 8 deceases caused by MM, in the second
only 1. All of them had > 4 mm in Breslow scale.
DISCUSSION: Malignant melanoma increased incidence,
has been observed in the last decades. The head was
the must frequent topography involved, although
Mexican literature says it is the feet. In this study
dermoscopy allowed early detection of MM in 41.17%;
before this method was introduced early detection
was only 12.5%. A tendency to improve survival was
shown in group 2. Early diagnosis was more frequent
in women who come up sooner.
CONCLUSION: Dermoscopy provides early diagnosis of
malignant melanoma
Key words: MALIGNANT MELANOMA, DIAGNOSTIC, DERMATOSCOPY |
Correspondencia:
Dra. Rocío Orozco Topete
Vasco de Quiroga 15, Sección XVI, Tlalpan 14080, México DF
e-mail: rorozco@quetzal.innsz.mx
Introducción
El melanoma maligno es la tercera neoplasia más frecuente
en piel y también la más agresiva. En las últimas décadas su
incidencia ha aumentado en todo el mundo.1,2 Su diagnóstico
y tratamiento temprano son fundamentales para el
buen pronóstico en la sobrevida de los pacientes afectados,
ya que aún no se cuenta con tratamientos efectivos para la
enfermedad cuando ya se han establecido metástasis.
La dermatoscopía (también llamada epiluminiscencia o
dermoscopía) es un método realizado “in vivo” que ayuda a
establecer un diagnóstico temprano de las lesiones malignas.
Utiliza un equipo que proporciona una amplificación
de la imagen 10 veces, permitiendo ver detalles imposibles
de observar a simple vista (Foto 1). El término dermatoscopía
fue acuñado en 1920 por el dermatólogo alemán Johan
Saphier, pero fue hasta 1950 que en Estados Unidos
Goldman diseñó el equipo para estudiar la superficie cutánea
y fue el primero en usarla para estudiar las lesiones pigmentadas.
En 1971 Rona Mckie reconoció las ventajas de
esta técnica para el diagnóstico diferencial entre las lesiones
pigmentadas benignas y el melanoma maligno;3 desde
entonces este método ha sido usado cada vez con mayor frecuencia
para ayudar al diagnóstico temprano de melanomas
y otros tumores malignos. Se ha visto que aumenta la precisión
diagnóstica entre 5 y 30% sobre la inspección visual.3
Material y método
Se realizó un estudio retrospectivo en el departamento de
dermatología del INCMNSZ, de pacientes con melanoma
maligno divididos en 2 grupos: el primero de 1985 hasta 1999
y el segundo del año 2000 (cuando se introdujo la clínica de
dermatoscopía) hasta mayo de 2005, obteniendo de cada
paciente sus datos generales, las características clínicas e histológicas
del melanoma, el grado de diseminación del tumor
y la sobrevida de los afectados, y posteriormente se llevó a
cabo una comparación de las diferencias entre los dos grupos.

Resultados
Se diagnosticaron 56 melanomas, 39 en el primer grupo y 17
en el segundo (Cuadro 1). Se encontraron diferencias en el
género, predominando en el primer grupo el género masculino
y en el segundo el femenino (p = 0.007 IC 95%: =
0.60-0.15). No hubo diferencias entre los grupos en la edad
(mediana = 70 años, media 41.84) ni en la topografía, donde
la cabeza fue el sitio afectado más frecuente. En el primer
grupo la variedad clínica con mayor incidencia fue el de
melanoma nodular con 23%, posteriormente el de diseminación
superficial con 20.5% y por último el de léntigo maligno
con 12.8%; en cambio en el segundo grupo la variedad clínica más frecuente fue el de léntigo maligno con 35.2%, el
de diseminación superficial con 29.4% y el de acral lentiginoso
con 17.6%.
En el primer grupo se diagnosticó un promedio de 2.06
casos por año, y en el segundo de 3.85 casos por año.
El Clark fue menor en el segundo grupo (en el cual se
utilizó la dermatoscopía, Foto 1), encontrando los melanomas
en estadios más tempranos (Fotos 2 y 3), con una
mediana de 4.0 vs. 1.0 en el primer grupo, y una media de
3.4 vs. 2.0 (p = 0.01 IC 95% = 0.32-2.51). El Breslow
también fue mayor en el primer grupo con un promedio de
2 mm al momento del diagnóstico contra <1 mm del segundo
grupo (p = 0.49).
En el primer grupo hubo ocho fallecimientos a causa
del melanoma, y en el segundo grupo sólo un caso falleció
(en todos los fallecimientos el Breslow fue mayor de 4 mm).
De los ocho fallecidos del primer grupo, tres tenían ganglios
palpables al momento del diagnóstico y en otros
dos se evidenció la afección con la histología del ganglio
centinela.

Discusión
El melanoma maligno es el tumor más agresivo que se presenta
en la piel. Su incidencia ha aumentado en las últimas
décadas tal como lo reflejan los resultados de este y otros
estudios. El diagnóstico oportuno de este tumor permite dar
un tratamiento adecuado que logra la curación si se identifica
cuando aún se encuentra localizado a la epidermis.
Clásicamente los dermatólogos basamos el diagnóstico
de los melanomas en la regla del ABCD, propuesta en los
ochenta,4 que está constituida por criterios morfológicos—asimetría, irregularidad de los bordes, variedades de
color, y diámetro mayor de 5 mm. Por su sencillez este
método es el más usado en todo el mundo y tiene una sensibilidad
del 65 al 80%. Sin embargo muchas veces, cuando
se encuentran ya estos cambios morfológicos, la lesión ya es
profunda (> 4 mm de Breslow) y su pronóstico es malo, por
lo que se han buscado otras herramientas que permitan
identificarlos más tempranamente.
La dermatoscopía es un método que ha ayudado a
identificar tempranamente los melanomas5, 6 y otras lesiones malignas.3 Su principal ventaja es que aumenta la certeza en
el diagnóstico preoperatorio de los melanomas5 y cada vez
se usa con mayor frecuencia como un adyuvante para la
valoración de lesiones pigmentadas, ya que muchas veces se
extirpan lesiones “sospechosas” para su evaluación histológica,
que finalmente resultan benignas.
En un estudio prospectivo realizado en Italia, Carli y
cols.7 encontraron que el examen de lesiones pigmentadas,
usando además del diagnóstico clínico la dermatoscopía,
disminuía significativamente la cantidad de lesiones benignas
extirpadas quirúrgicamente y, por el contrario, aumentaba
el número de lesiones altamente sospechosas y difíciles
de diagnosticar que al extirparse resultaban con alteraciones
histológicas iniciales de melanoma. Sin embargo, como
cualquier método, no es infalible y en dos casos no se diagnosticó
el melanoma en la primera visita, sino en la segunda,
seis meses más tarde, cuando se compararon las
imágenes de las lesiones sospechosas, encontrando un melanoma
in situ y otro de Breslow de 0.4 mm de espesor (aún
con buen pronóstico por tener un Breslow < de 1 mm).
Las
limitaciones de la dermatoscopía para reconocer un melanoma
tempranamente se deben a que no hay patrones específicos
dermatoscópicos que de un modo confiable permitan
diferenciar sin lugar a dudas un melanoma de un nevo
melanocítico.8
En el estudio de Benelli y cols.9 la combinación de un
examen clínico-dermatoscópico correlacionó mejor con el
diagnóstico en 93% de los casos, a diferencia del examen clínico
(67%) y la dermatoscopía (80%), cada uno por separado.
Datos similares describió Bono,5 donde la combinación
correspondía con 86% de sensibilidad, comparado con 50%
de la clínica y 72% de la dermatoscopía.
Indudablemente se requiere un tiempo de aprendizaje
de esta técnica para lograr mejores resultados. Sólo a través
de la constante observación de las lesiones pigmentadas
con el dermatoscopio se logra la experiencia suficiente para
emitir diagnósticos confiables.
En el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición
se inició la clínica de dermatoscopía en el Servicio de
Dermatología en el año 2000, y desde entonces se ha logrado
la identificación temprana (in situ) del 41.17% de los
melanomas, en comparación con el 12.5% que se obtenía
antes de la introducción de este método. Incluso se han
detectado un mayor número de casos por año: un promedio
de dos casos al año antes del 2000 vs. casi cuatro casos al año
después del 2000, coincidiendo con lo reportado en la literatura
sobre el aumento en la incidencia.
A diferencia de lo reportado en la literatura mexicana,
donde la topografía más frecuente del melanoma es el
pie,10-12 en este estudio fue la cabeza con casi 30% de los
casos. El promedio de edad fue de 41.84 años, coincidiendo
con lo reportado en la literatura.11, 12 Los dos grupos tuvieron
la misma mediana para la edad (70 años). Se encontró
predominio del género femenino en los últimos cinco años
y sus lesiones fueron diagnosticadas más tempranamente.
Consideramos que esto se debe a que las mujeres tienden
a acudir con mayor frecuencia al médico cuando notan
algún cambio y son más constantes en la autoevaluación de
su piel.

En el primer grupo la variedad clínica más frecuente
fue el melanoma nodular con 23%, coincidiendo con lo
encontrado en el Instituto Nacional de Cancerología,12 posteriormente
el de diseminación superficial (20.5%) y el de
léntigo maligno (12.8%); en cambio, en el segundo grupo la
variedad clínica más frecuente fue el léntigo maligno con
35.2%, el de diseminación superficial con 29.4% y el acral
lentiginoso con 17.6%. En este grupo la mayoría de los melanomas
fue diagnosticado en variedades clínicas de buen
pronóstico.
A la histopatología se encontró una diferencia estadísticamente
significativa en el Clark 4 vs. 1 p = 0.01, IC 95% =
0.32-2.51, pero el Breslow no alcanzó la significancia estadística
(grupo 1 = 2, grupo 2 = 1, p = 0.49) y creemos que esto
se debió a que en el primer grupo no se contó con el
Breslow de 14 casos, ya que antes de 1990 no era una regla
en el Instituto medir el Breslow a los melanomas.
Se encontraron ocho fallecimientos relacionados al melanoma
en el primer grupo, todos ellos fueron diagnosticados
tardíamente; cuando se les realizó el diagnóstico tenían
Breslow > de 4 mm, y algunos de ellos ya tenían metástasis.
En México la población más pobre y marginada suele acudir
tardíamente cuando el tumor está muy avanzado y su
pronóstico es malo.12
Aunque los resultados sugieren una gran tendencia a
mejorar la sobrevida de los pacientes del segundo grupo,
esta diferencia no logró ser estadísticamente significativa,
debido posiblemente a que los pacientes de este grupo tienen
menos tiempo de diagnóstico.

Conclusión
El melanoma maligno ha aumentado su incidencia en losúltimos años; el uso de la dermatoscopía facilita el diagnóstico
temprano y por tanto mejora el pronóstico de los pacientes
afectados por esta entidad. Las mujeres son quienes han acudido más tempranamente y con ellas se está realizando
el diagnóstico oportuno con mayor frecuencia.
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